Llevar un dron a Egipto es un tema que despierta mucha curiosidad entre los turistas y creadores de contenido. Oficialmente, el gobierno egipcio mantiene reglas estrictas sobre la entrada y el uso de drones en el país, exigiendo autorización previa para grabaciones y filmaciones aéreas. El control se realiza por motivos de seguridad nacional y para proteger los sitios arqueológicos. Quienes intentan ingresar con el equipo sin permiso corren el riesgo de que el dron sea retenido en la aduana. Aun así, muchos viajeros siguen investigando cómo llevar un dron a Egipto de manera segura y práctica.
En la práctica, hay quienes logran pasar sin problemas por el aeropuerto de El Cairo llevando drones pequeños, plegables y discretos. Los equipos portátiles que caben en el bolsillo o dentro de una chaqueta generalmente no llaman la atención durante la inspección, ya que los agentes suelen enfocarse en maletas grandes y equipos profesionales. Por eso, quienes viajan con un dron ligero y sencillo tienden a tener menos inconvenientes al llegar, especialmente si el dispositivo está guardado junto a las pertenencias personales y no en un estuche separado de filmación.
Aunque sea posible, es importante actuar con precaución. Usar el dron en zonas turísticas, como las Pirámides de Guiza, el Museo de El Cairo o los templos de Luxor, puede generar advertencias e incluso la confiscación del equipo. Lo ideal es evitar lugares con mucha afluencia y buscar espacios más abiertos o desérticos, siempre con discreción. En resumen, llevar un dron a Egipto es posible, pero implica ciertos riesgos; con sentido común, un equipo pequeño y un poco del famoso “jeitinho brasileño”, se pueden capturar imágenes increíbles sin llamar la atención.