Egipto es conocido mundialmente por su rica historia, monumentos antiguos y tradiciones culturales. Sin embargo, hay un aspecto contemporáneo que llama la atención de algunos viajeros: el consumo de hachís y marihuana en el país, especialmente en contextos de ocio nocturno.
El consumo de estas sustancias, aunque ilegal, se puede encontrar en pequeñas cantidades en algunas áreas urbanas y turísticas. Ocurre principalmente por la noche, en bares, discotecas y casinos. En los lugares de ocio nocturno, el hachís aparece ocasionalmente como parte del ambiente social. En la vida cotidiana, lo que se observa con mucha más frecuencia es el consumo de tabaco, presente en calles, transporte público, cafés y diversos otros espacios. Conductores, peatones y trabajadores fumando son escenas comunes, reflejando una amplia aceptación cultural del cigarrillo, pero no del uso diario de cannabis.
Egipto mantiene leyes estrictas sobre la importación y exportación de drogas. Está prohibido entrar o salir del país con marihuana o hachís, y los aeropuertos y puertos cuentan con inspecciones rigurosas, con sanciones severas en caso de flagrancia. Dentro del país, aunque el uso personal de hachís también es ilegal, pequeñas cantidades en ambientes de ocio nocturno tienden a ser toleradas, especialmente entre jóvenes en bares, discotecas y resorts. La legislación se centra más en combatir el tráfico y la posesión de grandes cantidades.
El consumo de hachís suele ocurrir únicamente por la noche y en entornos específicos de entretenimiento, mientras que el tabaco está presente en prácticamente todos los espacios públicos. Este contraste evidencia una realidad particular: Egipto aplica leyes estrictas contra las drogas, pero al mismo tiempo posee una fuerte cultura de consumo de tabaco. El hachís, en cambio, permanece restringido a algunos contextos de uso recreativo.
Egipto presenta un escenario contradictorio en relación con las drogas. Aunque el hachís es ilegal, aparece ocasionalmente en entornos nocturnos, mientras que el tabaco domina el consumo diario. Los turistas deben evitar transportar marihuana o hachís al entrar o salir del país y deben estar atentos a las leyes locales durante su estadía.